ESTADOS UNIDOS vs. BÉLGICA — Octavos de Final, Copa Mundial de la FIFA 2026
El Lumen Field de Seattle, casa de los Seahawks de la NFL y del Sounders FC de la MLS, fue este lunes 6 de julio el escenario de uno de los partidos más cargados de polémica extradeportiva y de claridad futbolística que ha ofrecido este Mundial. Casi 70.000 espectadores, la mayoría vestidos con las barras y las estrellas, vieron cómo la ilusión local se desmoronaba en apenas noventa minutos ante una Bélgica que llegó con tres figuras de primer nivel en el banquillo y aun así aplastó al anfitrión con una goleada de 4-1 que no deja lugar a interpretaciones. El partido comenzó con la sombra alargada del presidente Donald Trump sobre el campo de juego. Gianni Infantino, presidente de la FIFA, asistió desde el palco de Seattle a un juego completamente marcado por la insólita decisión de su organismo de dejar en suspenso la tarjeta roja que Folarin Balogun había visto ante Bosnia-Herzegovina, permitiéndole jugar los octavos. La decisión llegó, según todas las fuentes, tras una petición del propio Trump. Y los jugadores belgas, que habían peleado en los despachos para que se mantuviera la sanción, cobraron la factura de manera contundente sobre el césped. La eliminación de Estados Unidos por 4-1 eliminó al último de los tres países anfitriones del torneo. México y Canadá ya habían caído antes en octavos, y ahora el propio Estados Unidos sellaba un adiós colectivo que deja a este Mundial sin ninguna de las tres naciones que lo organizan en la fase de cuartos. Era la séptima participación de Estados Unidos en unos octavos de final de Copa del Mundo, y los norteamericanos solo habían logrado superar esa ronda en una ocasión, en el año 2002, cuando eliminaron a México en el histórico «Dos a Cero». El récord belga en eliminatorias mundialistas es sustancialmente mejor: los Diablos Rojos habían ganado cinco de sus últimos siete duelos de fase directa en el torneo antes de esta noche. Y hubo un detalle simbólico que ningún guionista de Hollywood habría rechazado: Romelu Lukaku cerró el partido con el gol del 4-1 en el minuto 93, su tanto número 93 con la selección belga en toda su carrera. Y se lo dedicó a Amadou Onana, el mediocampista que había abandonado el campo lesionado en la rodilla derecha en el minuto 20 — la única sombra en una noche por lo demás perfecta para los Diablos Rojos. El sueño americano en casa murió antes de lo esperado, y las razones son múltiples. La presencia de Balogun como titular — habilitado por la FIFA en una decisión sin precedentes — tuvo el efecto contrario al esperado. Los locales se empequeñecieron ante la furiosa salida de los Diablos Rojos y pagaron caro los primeros minutos de sueño, encajando el primer gol apenas en el minuto 9. Pochettino achacó la responsabilidad a un problema de conexión con el partido y restó importancia a la controversia: «Nunca estuvimos conectados con el juego. Nunca seguimos el flujo del partido, incluso cuando anotamos el 1-1, en la siguiente acción encajamos un gol que no debimos encajar». Esa frase resume con precisión lo que fue Estados Unidos en Seattle: un equipo que no pudo crecer ni siquiera en los momentos en que el marcador le daba una oportunidad. Folarin Balogun fue prácticamente invisible, Christian Pulisic se lesionó y abandonó el campo antes del final, y Matt Freese firmó uno de los errores individuales más costosos del torneo al regalarle el tercer gol a Bélgica. La generación más talentosa que ha tenido el fútbol estadounidense llegó a este Mundial con más expectativas que nunca: el técnico más mediático de su historia, tres victorias en fase de grupos que batieron un récord propio, y el aliento de millones de nuevos aficionados que se enamoraron del torneo. Y se va en octavos, eliminada con una goleada en casa, sin haber podido dar el paso que este proyecto necesitaba para consolidarse entre los grandes del mundo. La última gran generación del fútbol belga encontró por fin su mejor versión cuando más la necesitaba. Bélgica dejó atrás las dudas que había mostrado durante la Copa del Mundo y firmó su actuación más convincente del torneo al vencer 4-1 a Estados Unidos en los octavos de final. Lo hizo, además, sin Kevin De Bruyne, sin Jeremy Doku y sin Romelu Lukaku en el once titular — una apuesta táctica de Rudi García que en otro contexto habría parecido un suicidio, pero que en este partido demostró que los Diablos Rojos tienen más profundidad de plantilla de lo que se creía. Thibaut Courtois aseguró que el objetivo de salida era presionar desde el primer momento y crear oportunidades, y que eso fue exactamente lo que hicieron. La polémica en torno a Balogun, lejos de desestabilizarlos, los activó. Bélgica derrochó ambición desde el primer segundo y encontró en Charles De Ketelaere al hombre perfecto para una noche que necesitaba un protagonista inesperado. MOMENTOS IMPORTANTES DEL PARTIDO ENTRE BÉLGICA vs USA Minuto 2 — El aviso de Courtois: Apenas dos minutos de juego y ya había habido una intervención decisiva, pero del lado equivocado: Courtois desvió de mano cambiada un disparo peligroso estadounidense que habría puesto el 1-0 local. El partido empezó tenso. Bélgica respondió de inmediato. Minuto 9 — De Ketelaere rompe el silencio: Charles De Ketelaere aprovechó un dormido arranque americano para abrir el marcador de cabeza. Un doblete del delantero en los minutos 9 y 33 dio la ventaja parcial por 1-2 a Bélgica sobre Estados Unidos en el primer tiempo. El primer gol llegó con un centro medido de Maxim De Cuyper que el delantero del Atlético de Madrid cabeceó sin oposición. ¡GOL DE BÉLGICA! Charles De Ketelaere anotó el 1-0 ante Estados Unidos. pic.twitter.com/ceR5Cft7hz — DSPORTS (@DSports) July 7, 2026 Minuto 20 — La lesión de Onana: Amadou Onana, uno de los mejores mediocampistas del torneo, tuvo










