Desde la promulgación del polémico Decreto Supremo 009-2024 MINSA, que incluye categorías relacionadas con la identidad de género y la orientación sexual como parte de las clasificaciones de trastornos mentales, ha generado una ola de rechazo tanto a nivel nacional como internacional, siendo vista como un significativo retroceso en los derechos de la población LGBTQ+ en el país. Si indagamos en la historia de la transexualidad resulta compleja, ya que, existe evidencia de personas trans en las tradiciones mitológicas antiguas o en los relatos, e incluso en culturas ancestrales como la India, en las que existe la posibilidad de reconocer un “tercer sexo”. El estudio de la transexualidad tuvo su inicio a mediados del siglo XIX, cuando las aún jóvenes disciplinas de psiquiatría y el psicoanálisis se interesaron por los llamados “trastornos de la identidad”, que principalmente tenían que ver con la identidad sexual, es decir, con si las personas se identificaban a sí mismas como hombres o como mujeres y por qué. ¿Cuál es el porcentaje de personas transexuales en el Mundo? Este sector de las personas trans son entre el 0.3% y el 0.7% de la población mundial, según la Organización Mundial de la Salud. Siendo los países con mayor población con discordancia de género: España, Brasil, Reino Unido, Alemania, Estados Unidos, Argentina y Chile. Los estudios sugieren que las personas trans tienen más probabilidades de sufrir vulnerabilidad que la población general. Las personas trans también se enfrentan a retos únicos a la hora de acceder a la atención sanitaria y al empleo. Son una población con alto índice de suicidio a nivel mundial. ¿Qué es una persona transexual? La transexualidad a veces llamada transexualismo, es la identidad de género de las personas que se consideran a sí mismas individuos del sexo opuesto al que naturalmente presentan sus cuerpos. Así, las mujeres trans son aquellas que nacieron con un cuerpo masculino, pero se identifican a sí mismas como mujeres; mientras que los hombres trans son aquellos que nacieron con un cuerpo femenino, pero se identifican a sí mismos como hombres. CIE-10 vs CIE-11 La Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10), cual fundamenta que el transexualismo se contempla dentro de trastornos de identidad sexual (F64), así mismo, se enmarca como un trastorno de identidad desde la infancia(F64.2) por manifestarse inicialmente en la etapa de la pubertad, presentando un intenso malestar y persistente debido al sexo asignado asociado al deseo de pertenecer al sexo opuesto. CIE-11 y la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta nueva codificación incluyó cambios importantes en los apartados de salud mental y salud sexual. Por ejemplo, se suprimió el término transexualidad para ser reemplazado por la “discordancia de género” y dejó de estar en el capítulo de Trastornos mentales para ser incluido en el apartado de condiciones relacionadas con la salud sexual. De hecho, ya desde el año 2018, cuando la OMS hizo público el CIE-11 (entró en vigor oficialmente en enero del 2022) fue noticia mundial la exclusión de la transexualidad de la categoría de enfermedades mentales. No lo clasifica como patología. No olvidemos los logros de la población LGTBQ+, que se retiren la orientación sexual y la identidad de género de estos CIE. En el año 1992, se logró que se saque a la población homosexual y bisexual porque antes también eran patologías y tenían un código en el CIE-09. Así, el CIE-10 quitó a los homosexuales, pero mantuvo a la población transexual. La lucha de la población trans siguió para que también sean retirados y por eso en el CIE-11 ya no se considera una patología”. Mi enfoque va de fondo y de figura, ya que, veo fuertemente el tabú por los temas relacionados a salud mental o llamados trastornos mentales, nadie quiere ser catalogado o etiquetado con algún desorden mental, cuando sabemos que ninguna persona es totalmente perfecta en su personalidad. Mi postura siempre estará en función de una cultura y promoción del bienestar mental. Los profesionales en salud mental, objetivamente sabemos que nuestras conductas, pensamientos, emociones y vivencias son las que forman y determinan nuestra personalidad, identidad y quiénes somos? Mi postura no es en contra de la población que decidió abiertamente optar por sus preferencias o discordancias de género y que tienen todo su derecho a no ser discriminados, ni estigmatizados. Pienso que tampoco podemos imponer conductas o normalizar su mundo y su deseo, al resto de la población que evidentemente no tiene esa condición. Lo que sugiero es que hagamos una introspección, quizás dejar ese lado egocéntrico, todas las personas viven una batalla día a dia y es la capacidad de resiliencia, empatía que nos llevará a tener una vida saludable y de bienestar. La población LGTBQ+, se siente excluida por la sociedad y la gran mayoría de la población no aceptará la normalización de estas conductas. ¿Por qué pensar que un rótulo por un diagnóstico de trastorno mental me va ser menos en relación de los demás? Es que acaso él que tiene un trastorno de ansiedad, depresión, alcoholismo, trastorno compulsivo y demás enfermedades mentales no tiene un desafío constante. Sin duda es un tema controversial, lo que nos invita a concientizar la importancia de buscar un equilibrio en este mundo, y todo empezara por uno mismo, al final esta lucha que tiene la población de discordancia de género, por no sentirse satisfechos con el cuerpo y los genitales que naturalmente nacieron, quizás sea su batalla interna de ellos mismos, porque si bien se sienten atrapados en cuerpos que no son suyos, esa angustia de cambiarse seguirá siendo la figura misma de hombre y de mujer.