Ante los frecuentes escenarios de crisis que enfrenta nuestro país se va gestando una huella mental en los peruanos, como una fotografía de la realidad. Hemos venido siendo observadores de enfrentamientos políticos, delincuencia en las calles, violencia en todos los niveles, que influye directamente en nuestra psiquis consciente e inconsciente, es pues, vital señalar que la salud mental es un estado de bienestar emocional que permite a las personas hacer frente a los momentos de estrés en la vida, según datos 2024 Mind health report, el 32% de la población mundial experimenta problemas de salud mental. El bienestar emocional en el Perú parece no haber estado en la agenda de ningún gobierno, pues las cifras de salud mental se han incrementado, según datos MINSA, 6.6 millones de peruanos enfrenta algún problema de salud mental, y del cual, más del 70% de aquella población no recibe el tratamiento adecuado de apoyo. Recordemos que nuestro bienestar emocional es un derecho fundamental y un elemento esencial para el desarrollo humano. ¿A qué nos referimos con bienestar emocional? El bienestar emocional es la suma de emociones, sentimientos, sensaciones positivas derivadas de un funcionamiento mental que nos capacita para hacer frente o adaptarnos a las situaciones y demandas ambientales. En perspectiva el bienestar emocional es una de los pilares para alcanzar una vida sana, feliz y plena. ¿En qué medida podemos enfrentar las diversas situaciones para un adecuado desarrollo del bienestar emocional? Corresponde enfatizar que toda persona tiene la capacidad de renovarse hacia sí mismo en cada momento. En este sentido la vida está llena de desafíos y situaciones adversas, las cuales en ocasiones nos pueden llevar a perder por un momento, la esperanza y la motivación para el logro de nuestros objetivos, ya que nos puede costar recuperarnos y seguir adelante, lo que, sin duda, pone a prueba nuestra capacidad de resiliencia. Pienso que esta es una aptitud que, en mayor o menor grado, todas las personas lo tenemos y, además, somos lo suficientemente hábiles de aprenderla y fortalecerla, pues si bien no podemos cambiar del todo la realidad, sí tenemos el poder, la decisión y la capacidad de transformar la manera en la que la percibimos y canalizamos nuestro bienestar emocional. ¿Cómo potenciar nuestro bienestar emocional? En mi experiencia sugiero: Fortalecer nuestra gestión de emociones, es vital para sí mismos y para nuestro entorno. En efecto, esto nos permite tener una mayor claridad emocional, reduce la impulsividad, siendo una excelente forma de practicar la autorregulación emocional, el cual, nos ayudará a ser más resilientes. Actitud positiva concibiendo el panorama de una forma auténtica, desarrollando una mentalidad optimista para lograr enfrentar las adversidades desde una perspectiva más constructiva. Incorporar la gratitud, el cual nos permite reconocer y apreciar la verdadera riqueza de la vida, ser agradecido nos abrirá puentes a encontrarnos con nosotros mismo en esencia. Comprender realmente el significado de la gratitud y lo ventajoso que es ser consciente de todo lo que sí tenemos, obtendremos grandes beneficios en los diversos aspectos de nuestra existencia. La aceptación implica reconocer y aceptar las circunstancias que no podemos cambiar, pues al dejar de luchar contra lo inevitable, podemos reducir el estrés y la ansiedad. En efecto, pienso que el poder aceptar la situación y, a su vez aceptarnos a nosotros, nos abre las puertas hacia un proceso de autorreflexión y autoconocimiento, el cual es fundamental para mejorar nuestras habilidades de afrontamiento. Organizar el tiempo con flexibilidad. Discernir lo urgente de lo importante para ello se sugiere diseñar una matriz de administración del tiempo, también llamada matriz de Eisenhower. Construir nuestra red de apoyo, mantener conexiones saludables con amigos, familiares o grupos diversos que pueden proporcionarnos un valioso apoyo emocional durante momentos de dificultad, ya que nos brindan un espacio seguro para expresar nuestras emociones y sentimientos. En importante referir que nuestro bienestar emocional siempre radicara en la toma de decisión y determinación frente a las diversas experiencias a lo largo de nuestra vida. A su vez, respetar las emociones de nosotros mismos y de los otros sin generar estigmas o falsas etiquetas. Finalmente es preciso expresar que nuestro país no cuenta con una cultura de bienestar emocional. Pienso que para acortar esta brecha se debe maximizar las políticas, programas y servicios que ayuden a fortalecer, así como, promover las acciones relacionadas a salud mental. Siempre será valioso contar con personas que cultiven su bienestar emocional para ser agentes de cambio en muestra sociedad que es lo que requiere actualmente nuestro Perú.