El encuentro se disputó en el Atlanta Stadium, el emblemático estadio de Georgia que fue testigo de una remontada que ya pertenece a los libros de historia del fútbol mundial. El recinto de tecnología espacial — con techo retráctil y la pantalla de vídeo en 360 grados que rodea el estadio — fue el marco perfecto para un partido que lo tuvo absolutamente todo: el primer encuentro mundialista entre Messi y los ingleses en la historia, una primera mitad sin goles pero con tensión máxima, y un segundo tiempo que pasará de generación en generación. Cuando parecía que Inglaterra tenía controlado el encuentro y acariciaba el boleto a la final, la Albiceleste reaccionó en los minutos decisivos.
Era la sexta vez que Argentina e Inglaterra se medían en una Copa del Mundo. Pero era la primera vez que Messi jugaba contra los ingleses. Y la primera vez que la historia se escribía sin el apellido Maradona en el guion. Esta vez, la épica argentina tuvo otros nombres — Enzo, Lautaro, y el eterno asistente que sigue haciendo milagros a los 39 años. Argentina jugará la final del Mundial 2026. Y lo hará, como en cada instancia decisiva de este torneo, habiendo sufrido hasta el último segundo.
El miércoles se escribirá un nuevo capítulo en una de las mayores rivalidades del fútbol mundial, cuando Inglaterra y Argentina se enfrenten en las semifinales del Mundial en Atlanta. Sin duda será un encuentro muy disputado, ya que ambas naciones se enfrentan por primera vez en 21 años. Desde el polémico gol de la «Mano de Dios» de Diego Maradona en 1986 hasta la expulsión de David Beckham por patear a Diego Simeone en 1998, los partidos entre Inglaterra y Argentina en la Copa del Mundo nunca han estado exentos de drama. Al Jazeera. Todas las miradas están puestas en Lionel Messi en cada partido que juega. Ha ganado una Copa del Mundo, una Copa América, títulos de la Liga de Campeones y todas las ligas nacionales en las que ha participado. Pero hay algo que Messi nunca ha hecho: jugar contra la selección inglesa.
Cuarenta años de rivalidad mundialista, la mano de Dios, el gol del siglo, el codazo de Simeone, la roja de Beckham — y Messi nunca había estado en ninguna de esas noches. Hasta este 15 de julio de 2026. El partido más esperado de la historia moderna del fútbol llegó con cuarenta años de deuda emocional sobre los hombros de los protagonistas.
Gordon, de 25 años y recién fichado por el FC Barcelona, procedente del Newcastle, anotó su primer tanto en esta Copa del Mundo, en la que lleva tres asistencias. Fue el jugador que fichó para el Barcelona el mismo verano que empezaba el Mundial — una ironía futbolística perfecta — quien casi le arrebató a Argentina su segundo título consecutivo.
Inglaterra tiene sus propios héroes en Harry Kane y Jude Bellingham. Kane y Bellingham han contribuido por igual al éxito de Inglaterra hasta ahora, anotando seis goles cada uno. Mientras que Kane anotó la mayoría de sus goles durante los juegos de grupo, Bellingham se destacó en la fase eliminatoria. Desde la decepcionante victoria de Inglaterra por 2-1 sobre la República Democrática del Congo en los dieciseisavos de final, donde Kane rescató a Inglaterra con dos goles tardíos, Jude Bellingham ha cobrado vida y ha sido uno de los mejores jugadores del torneo en los octavos de final y los cuartos de final. Inglaterra llegó a Atlanta como favorita según los cálculos de Opta — con un 38.9% de probabilidad de ganar en el tiempo reglamentario frente al 34.1% de Argentina — y con la ilusión de cortar 60 años de sequía sin un título mundial.
El conjunto de Lionel Scaloni supo levantarse tras comenzar por detrás en el marcador y acabó dándole la vuelta al partido con carácter, calidad y fe para sellar el 1-2 definitivo. Pero el análisis justo de Inglaterra en este partido debe reconocer que los Three Lions estuvieron muy cerca de lo más grande. Tuchel construyó un equipo equilibrado, ordenado y con recursos para golpear al contragolpe — y durante 82 minutos esa fórmula funcionó.
Nuevos movimientos en Inglaterra. Declan Rice abandona el terreno de juego y entra Nico O’Reilly, mientras que Reece James no puede continuar por lesión y deja su sitio a Dan Burn. Perder a Rice y a James en el tramo decisivo del partido — dos pilares del sistema — fue el golpe que Tuchel no pudo absorber. El banquillo inglés se quedó sin las piezas que habrían mantenido la estructura cuando Argentina apretó en los minutos finales.
El equipo de Lionel Scaloni ha ido desarrollando un ataque más equilibrado a medida que avanzaba el torneo. Messi marcó los primeros cinco goles del equipo en este Mundial. Desde entonces, marcó tres de los siguientes 12 goles del equipo. Ese ataque equilibrado hace que la Albiceleste sea mucho más difícil de detener. Argentina llegó a esta semifinal después de superar tres rondas eliminatorias con victorias todas ellas ajustadas por 3-2 — ante Cabo Verde, Egipto y Suiza — en partidos que la pusieron al borde del precipicio antes de encontrar la solución. Messi ha jugado un papel vital para su país en este torneo, marcando ocho goles y brindando dos asistencias más mientras los campeones defensores han avanzado hasta las últimas cuatro. El jugador de 39 años sigue siendo el mejor jugador del torneo, líder de la tabla de goleadores junto a Mbappé con ocho tantos y ahora con diez asistencias en su carrera mundialista — un récord histórico que superó ante Suiza.
Argentina llegó a esta semifinal con el mismo patrón que ha repetido en cada partido de la fase de eliminación: primera parte sin brillo, problemas defensivos evidentes y la dependencia de la magia individual de Messi para resolver cuando el partido se complica.
Argentina se muestra vulnerable en defensa, viéndose constantemente en situaciones de entradas desesperadas, y ha abandonado cualquier intento de generar peligro con sus extremos tras adoptar una formación 4-4-2 en rombo. Esta disposición permite a la Albiceleste contar con seis jugadores en zonas centrales, todos buscando combinaciones rápidas con Messi. Scaloni apostó por ese rombo en el mediocampo que da superioridad numérica en el centro, pero deja las bandas desprotegidas — y fue precisamente por la banda izquierda donde Inglaterra encontró los espacios para el gol de Gordon.
Lo que sigue siendo imposible de neutralizar es Messi. Messi envió un gran centro que Nico González conectó de cabeza, pero Pickford se hizo de goma para llegar a tapar abajo. Su participación en ambos goles de la remontada — la habilitación para Enzo y el centro para Lautaro — fue el mejor resumen de lo que es el capitán argentino en este torneo: aunque no marque, aparece. Siempre aparece.
Primera parte — El muro de Pickford: El partido es durísimo y Argentina ya se puso cerca del arquero inglés. Muchas infracciones en los primeros momentos del partido. Pickford fue el gran sostén del bloque inglés durante los primeros 45 minutos, con intervenciones que mantuvieron el partido en empate cuando Argentina encontró los espacios.
Minuto 82 — El golazo de Gordon: Gordon, de 25 años y recién fichado por el FC Barcelona, procedente del Newcastle, anotó su primer tanto en esta Copa del Mundo, en la que lleva tres asistencias. Es su cuarto tanto con la Selección inglesa. Un disparo que entró en la escuadra y que puso a Inglaterra a nueve minutos de la final. El estadio de Atlanta enmudeció en la mitad albiceleste.
INGLATERRA PEGÓ PRIMERO
Los británicos iniciaron la jugada desde abajo y, con un buen centro al área, Anthony Gordon metió el 1-0 ante Argentina. pic.twitter.com/wzRQ1IjQVi
— DSPORTS (@DSports) July 15, 2026
Minuto 87 — Enzo Fernández y el empate: El empate argentino llegó en el minuto 86, con un remate desde afuera del área de Enzo Fernández, luego de una habilitación de Lionel Messi. Ya Fernández había anotado el tanto de la victoria contra Egipto en octavos de final. El mismo que había decidido el partido ante Egipto desde el mismo tipo de posición. El mediocampista del Chelsea tiene ya un don especial para los momentos imposibles.
¡SÍ, ENZO SÍ! GOOOOOOOOOOOL ARGENTINO
Tremendo remate de Enzo Fernández para que la Selección se lo empate 1-1 a Inglaterra en el final del partido. pic.twitter.com/0vXnBSoGrT
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Minuto 90+2 — Lautaro y la sentencia: A los 90+2, el campeón del mundo selló la remontada, con Messi otra vez como protagonista: el ’10’ lanzó un centro desde la derecha y Lautaro Martínez conectó de cabeza. El atacante llegó a tres tantos en el Mundial: hizo el segundo contra Jordania en fase de grupos y el del puntillazo contra Suiza en el 3-1 en cuartos de final.
¡¡ARGENTINA SE LO DA VUELTA A INGLATERRA!! GOOOOL DE ARGENTINA
Lautaro Martínez llegó al palo izquierdo a la perfección para meter la pelota que le puso Messi para el 2-1 ante Inglaterra. pic.twitter.com/19CwG0YmKB
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El nueve minutos de tiempo añadido: El cuarto árbitro levanta el cartelón: nueve minutos de tiempo añadido en esta apasionante semifinal del Mundial 2026. Inglaterra y Argentina dispondrán de un largo descuento para intentar desnivelar un partido que llega completamente abierto a su desenlace. Esos nueve minutos cambiaron la historia del fútbol.
Hay algunos jugadores que simplemente tienen la habilidad de aparecer en el lugar correcto en el momento correcto. Enzo Fernández tiene eso a raudales. El gol de la victoria del jugador de 25 años contra Egipto fue posiblemente el mayor gol de Argentina en el torneo hasta el momento. Y entonces llegó el de este miércoles en Atlanta, que quizás sea aún más grande.
Enzo Fernández llevaba más de 80 minutos sin haber decidido el partido. No era el más brillante sobre el campo, no era el que generaba más peligro, no era el nombre que los analistas señalaban como la gran amenaza argentina. Y entonces Messi le puso el balón en los pies a veinte metros del arco, y Enzo hizo lo único que sabe hacer en esos momentos: disparar como si no hubiera un Pickford delante.
El remate fue perfecto en dirección, en potencia y en el momento exacto. El empate argentino llegó en el minuto 86, con un remate desde fuera del área de Enzo Fernández, luego de una habilitación de Lionel Messi. Tres goles decisivos en Copas del Mundo: el de Qatar 2022 en la final, el de los octavos ante Egipto, y ahora este en la semifinal ante Inglaterra. Enzo Fernández no acumula goles — acumula momentos que definen torneos.
La FIFA lo eligió como el mejor del partido. Y Argentina lo eligió como el hombre que volvió a mantener vivo el sueño del bicampeonato cuando parecía que todo se acababa.
Este fue el partido que el Mundial 2026 merecía tener — y el que sus protagonistas merecían disputar. No fue el más bonito, no fue el más técnico, pero fue el más grande en términos de carga histórica, tensión emocional y narrativa futbolística.
La crítica a Argentina pasa por reconocer que lleva cuatro partidos de eliminación directa resolviendo en los últimos minutos — ante Cabo Verde, Egipto, Suiza e Inglaterra. Ese patrón no es solo épica: es también un aviso de que el equipo no puede llegar a la final en esa situación permanentemente. La defensa sigue siendo el talón de Aquiles, y si España en la final presiona como lo hizo Francia, Argentina tendrá que encontrar respuestas que hasta ahora no ha mostrado de manera sostenida.
La crítica a Inglaterra, por dolorosa que sea para los aficionados ingleses, también es justa. Tuchel perdió dos jugadores clave por lesión en el tramo definitivo del partido, y eso condicionó todo. Pero la pregunta que quedará sin respuesta durante años es: ¿habría resistido el bloque inglés esos nueve minutos de añadido con Rice y James sobre el campo? La historia dice que no. El fútbol no tiene respuesta.

