GRUPO G: BÉLGICA vs RI IRÁN
Bélgica llega al SoFi Stadium con la obligación de ganar después de dejar escapar dos puntos en su debut, cuando dominó el balón sin encontrar puntería y necesitó del ingreso revulsivo de Romelu Lukaku para rescatar el empate ante Egipto. Del otro lado, Irán aterriza en Los Ángeles con la moral intacta tras protagonizar un vibrante 2-2 frente a Nueva Zelanda, remontando dos veces en una muestra de carácter que ya puso en alerta a todo el Grupo G. Con las cuatro selecciones igualadas a un punto tras la primera fecha, este cruce puede definir gran parte del futuro de ambos en el torneo. Rudi García deberá decidir si arriesga desde el arranque con Lukaku o repite la fórmula del banquillo que tan bien le funcionó la semana pasada. Irán, por su parte, confía en la pegada de Taremi y Azmoun para dar el golpe que lo acerque a una clasificación histórica. Un empate ya no le sirve a nadie: aquí se juega algo más que tres puntos. El Grupo G es una zona en la que las cuatro selecciones empataron en su primer partido, por lo que el resultado de esta segunda jornada cobra muchísima importancia. Tras la primera fecha, las cuatro selecciones del sector igualaron sus respectivos encuentros, por lo que una victoria aquí podría dejar al ganador con un panorama muy favorable para avanzar a los dieciseisavos de final. El cruce se disputa en el SoFi Stadium de Inglewood, California, con capacidad para 70.492 espectadores, uno de los recintos insignia de este Mundial norteamericano y un escenario que ya vibró en la primera fecha con goles por todos lados. No es casualidad: el césped de Los Ángeles parece llevarse bien con los marcadores abiertos, y este domingo promete continuar esa tendencia. Los planteles de ambas selecciones arribaron al recinto donde se disputará el partido por el Mundial. Los jugadores completaron el reconocimiento del campo y se alistan para el pitazo inicial. El duelo entre Team Melli y los Diablos Rojos promete ser uno de los más atractivos de la jornada en el torneo. La Generación Dorada belga llegó a este Mundial con la etiqueta de candidata, pero el debut no fue el esperado. Bélgica se adelantó en el primer tiempo ante Egipto y pareció que la lógica se impondría, pero los Faraones igualaron antes del final para llevarse un merecido 1-1, dejando una sensación de oportunidad perdida más que de mal partido. Los números respaldan esa lectura. Los belgas dominaron la posesión y acumularon ocho remates contra dos al descanso, pero no lograron ni un disparo entre los tres palos en todo el primer tiempo — la vieja maldición de Bélgica: controlar sin lastimar. La reacción llegó por el banco: Romelu Lukaku ingresó en el complemento y, apenas ocho segundos después de tocar su primer balón, empujó la igualada, aunque la FIFA terminara acreditándola como autogol de Hany. Lo que deja más tranquilo al cuerpo técnico belga es justamente eso: el efecto Lukaku en los minutos finales. Tres de sus últimos cuatro goles con la selección han llegado después del minuto 75, una estadística que cualquier rival debe tener grabada en la cabeza hasta el último segundo del partido. Si Bélgica decepcionó por exceso de cautela, Irán entusiasmó por todo lo contrario. En el propio SoFi Stadium, Nueva Zelanda se puso adelante en dos ocasiones distintas y en ambas los persas encontraron la igualada, en un ida y vuelta que terminó 2-2 y que mostró el carácter de un equipo que no baja los brazos cuando el marcador le es adverso. Esa capacidad de respuesta es, probablemente, el mayor activo del Irán de Amir Ghalenoei en este torneo. Los asiáticos mostraron capacidad de reacción al venir de atrás en dos ocasiones para empatar frente a Nueva Zelanda, dejando claro que no serán un rival sencillo para ninguna escuadra del grupo. Con Taremi y Azmoun arriba, Irán no especula: ataca con intención propia, incluso ante selecciones de mayor jerarquía individual. Para Bélgica, este partido ya no admite letras pequeñas. Los belgas necesitan un triunfo de manera urgente tras no haber conseguido el resultado deseado en su estreno, y la fórmula parece estar más cerca del banco que del once inicial: adelantar el ingreso de Lukaku, no esperar al minuto 60 para activar esa varita que cambió el partido ante Egipto. Si Bélgica repite los mismos males —mucha posesión estéril en los primeros 45 minutos—, corre el riesgo de quedar al borde de la eliminación antes de la última fecha. Para Irán, la consigna es transformar el carácter mostrado ante los neozelandeses en algo más rentable: no solo empatar de atrás, sino adelantarse y administrar la ventaja. Para los asiáticos, esta es una oportunidad de acercarse a una clasificación inédita a fases finales, y un golpe de autoridad ante una Bélgica obligada a atacar les abriría un camino que pocos imaginaban antes de empezar el torneo. En síntesis, Bélgica juega contra el reloj de su propio prestigio, e Irán juega para confirmar que su despertar ante Nueva Zelanda no fue casualidad. Pocas combinaciones generan tanto morbo como un favorito necesitado frente a un equipo que ya demostró que no le teme a ir de atrás en el marcador. COMENZO EL PARTIDO ENTRE RI IRÁN CONTRA BÉLGICA El inicio del encuentro abre con la primera amonestación para Bélgica, que comenzó con todo directo al arco iraní, Kevin De Bruyne saca un disparo de larga distancia; el arquero Alireza Beiranvand trata de quedarse con el esférico, pero recibe falta por parte de Romelu Lukaku, quien es amonestado. UUUFFF, UNA PATADA A LA MEDALLA Lukaku fue a disputar un balón ante Beiranvand, pero el arquero de Irán se llevó la peor parte del choque. El delantero belga recibió la tarjeta amarilla al minuto 3.#MundialEnDSPORTS #FIFAWorldCup pic.twitter.com/I9ch8x2tLg — DSPORTS (@DSports) June 21, 2026










