GRUPO L: PANAMÁ vs CROACIA
Panamá llega al BMO Field de Toronto con la frustración de haber perdido 1-0 ante Ghana en el último suspiro, después de un debut donde generó 11 remates pero no encontró el gol que tanto necesitaba. Del otro lado, Croacia afronta este compromiso bajo una ola de críticas tras caer 4-2 frente a Inglaterra, un resultado que dejó al descubierto los mismos errores defensivos que ya preocupaban antes del torneo. Con ambos seleccionados sin puntos tras la primera fecha, este cruce se presenta como una auténtica final anticipada de eliminación directa. Zlatko Dalić reconoció que los balones parados fueron la peor faceta de su ciclo y centró ahí buena parte de la preparación, mientras Thomas Christiansen confía en que Adalberto Carrasquilla aporte el control de mediocampo que tanto necesita su equipo. El arquero panameño Luis Mejía lo resumió con una frase que define el ambiente: si no se puede ganar, tampoco se puede perder. Aquí no hay margen para el empate cómodo ni para una nueva decepción. Con Inglaterra y Ghana liderando la zona con tres puntos cada uno, el choque en Toronto aparece como una auténtica final anticipada: el ganador mantendrá vivas sus posibilidades de clasificación, mientras que el perdedor quedará obligado a depender de otros resultados para seguir soñando en el Mundial 2026. El cruce se disputa en el BMO Field de Toronto, Canadá, escenario que recibe uno de los partidos más cargados de presión de toda la segunda jornada: un duelo en el que ambas escuadras se juegan, literalmente, su última carta de supervivencia mundialista. El contraste histórico entre ambos seleccionados es enorme. Croacia llegó a este Mundial como líder invicta de su zona de eliminatorias europeas, con siete victorias y un empate, y respaldada por un palmarés reciente que incluye el subcampeonato de Rusia 2018 y el tercer puesto de Qatar 2022. Los centroamericanos, en cambio, disputan apenas su segunda Copa del Mundo en la historia, tras Rusia 2018, torneo en el que no consiguieron ganar ningún partido. Hay un nombre que atraviesa generaciones del fútbol panameño y que sigue presente en la previa, aunque desde otro rol. Alberto Quintero, uno de los veteranos del vestuario y símbolo de la generación que clasificó a Panamá para Rusia 2018 —aunque él se perdió aquel torneo por lesión—, insistió en la necesidad de mantener la concentración durante todo el encuentro y no abandonar lo que ha hecho crecer a Panamá: jugar bien, proponer y competir sin complejos. Y hay una frase del arquero panameño que resume el ánimo del plantel: Luis Mejía aseguró que Panamá ya hizo «el duelo» de la derrota ante Ghana, y dejó una lección para un partido de máxima tensión: si no se puede ganar, tampoco se puede perder. Los Canaleros llegan golpeados, pero con la frente en alto. El conjunto dirigido por Thomas Christiansen dejó sensaciones encontradas en su estreno frente a Ghana: aunque cayó por la mínima diferencia debido a un gol recibido en tiempo de reposición, el equipo centroamericano mostró orden, competitividad y momentos de buen fútbol que alimentan la esperanza de conseguir la primera victoria mundialista de su historia. El problema, sin embargo, ya quedó identificado con precisión. El equipo de Thomas Christiansen tuvo 11 remates y durante varios tramos dominó a un rival a priori superior, pero volvió a quedar en evidencia la falta de contundencia en el área rival. La incorporación de Adalberto Carrasquilla al trabajo de campo durante la preparación abre una puerta al optimismo para Christiansen, que necesita a su equipo con el máximo control posible en una cita que probablemente se decidirá en el centro del campo. La experiencia de Aníbal Godoy, Yoel Bárcenas y Michael Amir Murillo será clave para equilibrar al equipo, mientras José Fajardo e Ismael Díaz aparecen como las principales cartas ofensivas para buscar esa primera victoria histórica. El subcampeón mundial de 2018 llega a Toronto con la autocrítica encendida. El seleccionado croata cayó por 4 a 2 ante Inglaterra en un partido donde mostró reacción ofensiva con goles de Petar Musa y Martin Baturina, pero volvió a pagar caro sus errores defensivos. La autocrítica del cuerpo técnico no deja lugar a excusas. Para corregir la debilidad mostrada ante los ingleses, Croacia centró parte de su preparación en los balones parados, una faceta que el propio Zlatko Dalić calificó como la peor de su ciclo al frente de la selección. Pero el respeto por el rival también está presente: «Panamá no es un equipo inofensivo, pero no es Inglaterra», avisó el técnico croata, convencido de que su equipo tendrá más pelota y más opciones en acciones de estrategia. El plan, según explicó el asistente Ivica Olić, es quitarle la posesión a Panamá desde el primer minuto, presionar alto y convertir la calidad individual de Luka Modrić, Mateo Kovacić e Ivan Perišić en dominio territorial. Para Panamá, la prioridad es traducir las buenas sensaciones en gestos concretos frente al arco. El equipo ya demostró que puede competir e incomodar a un rival jerárquicamente superior; lo que necesita resolver es la efectividad que le faltó ante Ghana. Croacia llega golpeada, pero sigue teniendo más jerarquía individual y experiencia en este tipo de partidos, así que los Canaleros no deberían salir a buscar el partido a cualquier precio, sino sostenerlo desde el orden, la intensidad y las transiciones rápidas que ya le funcionaron parcialmente en su debut. Para Croacia, la consigna es clara y la presión, mayúscula. El historial reciente del equipo —dos podios mundialistas consecutivos— no admite una eliminación prematura en fase de grupos. La fórmula pasa por activar a Modrić como motor del equipo, encontrar a Perišić y Budimir en los últimos metros, y, sobre todo, no repetir los mismos errores defensivos que tanto le costaron ante Inglaterra. Una nueva derrota dejaría al subcampeón del mundo prácticamente fuera del Mundial antes de su último compromiso de grupo. Panamá juega por escribir la primera










