El NRG Stadium de Houston se llenó de una marea rojiblanca que hizo del recinto un terreno prácticamente marroquí en plena tierra anfitriona. El termómetro superaba los 30 grados desde primera hora de la mañana y, en los aledaños del estadio, empezó la fiesta marroquí, en un momento de euforia total de su movimiento futbolístico. Era el 4 de julio — Día de la Independencia de Estados Unidos — y Canadá buscaba su propia independencia histórica en el fútbol, la de clasificarse por primera vez a unos cuartos de final mundialistas.
Canadá alcanzó los octavos de final por primera vez en su historia, y lo hizo de la manera más dramática posible: sellando el billete para esta ronda con una sufrida victoria por 1-0 contra Sudáfrica, lograda en el minuto 92 con un gol de Stephen Eustaquio.
Del lado marroquí, la historia viene de más atrás y con más capas. Marruecos se proclamó campeón de la Copa de África de este año después de la sanción a Senegal, que había ganado la final en el campo. Y en este mismo torneo, los Leones del Atlas llegaron a esta ronda tras superar a Países Bajos en la tanda de penaltis en dieciseisavos de final, en un partido que tenían prácticamente perdido. La capacidad de este equipo para sobrevivir en los momentos límite ya es una marca registrada.
Hay además un nombre que llegó como la gran noticia del plantel marroquí y que acabó siendo protagonista por las razones equivocadas. Ismael Saibari, el delantero que acaba de fichar por el Bayern Múnich tras ganar la Eredivisie con el PSV Eindhoven, tuvo que retirarse lesionado en la primera mitad, dejando a Marruecos con una pieza menos justo cuando más la necesitaba.
Marruecos ya aprendió a jugar y a ganar como un grande: con capacidad de sufrir, con un Yassine Bounou siempre decisivo en la portería, con una defensa sólida y con pegada para castigar en las escasas oportunidades creadas. Esa frase define perfectamente lo que fue el partido de los Leones del Atlas: dejaron dominar a Canadá, aguantaron el tipo cuando el rival apretó, y golpearon con una frialdad clínica que resulta perturbadora.
El gran protagonista fue Azzedine Ounahi, centrocampista del Girona. Un centrocampista que solo había anotado dos dianas en este 2026 acabó firmando el partido de su vida. Ounahi abrió el marcador en el minuto 50 con un potente disparo desde fuera del área que se coló pegado al poste, dejando sin reacción al arquero canadiense Crépeau. El propio Ounahi volvió a golpear en el minuto 82, tras un contragolpe iniciado por Brahim Díaz, para sellar su doblete personal y dejar el marcador 2-0.
Marruecos liquidó cualquier esperanza en el minuto 90+7: otro contragolpe terminó en los pies de Soufiane Rahimi, quien definió con categoría frente al arco canadiense para sentenciar el 3-0.
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Los canadienses salieron a ganar desde el primer minuto y durante la primera mitad fueron el mejor equipo sobre el campo. Canadá terminó el partido con 11 disparos, más del doble que los 5 remates de la selección marroquí, y generó mayor peligro al registrar 7 disparos al arco — números que, en otro partido, habrían bastado para resolver el encuentro.
El problema de Canadá no fue el corazón ni la intensidad: fue la puntería. Jonathan David, la gran referencia ofensiva del equipo, se encontró una y otra vez con la solidez de Yassine Bounou y con una defensa marroquí que sufrió pero no cedió. El arquero canadiense Crépeau incluso subió al área rival para buscar el empate en un tiro de esquina en los minutos finales, una imagen que resume mejor que cualquier estadística la desesperación de un equipo que dominó pero no convirtió.
Este partido quedará en la memoria colectiva como uno de los grandes ejemplos de la crueldad del fútbol moderno. Las estadísticas reflejan una paradoja: Canadá fue el equipo que más buscó el arco rival, pero Marruecos mostró una eficacia demoledora para imponerse 3-0 y avanzar con autoridad a la siguiente ronda.
Los norteamericanos ejecutaron 11 tiros de esquina, mientras que Marruecos solo dispuso de 1, un indicador de la constante presión ofensiva ejercida sobre el área africana durante varios tramos del encuentro. Y sin embargo, el marcador final fue una goleada. Marruecos registró 4 remates entre los tres palos, tres de ellos convertidos en gol, reflejando una contundencia prácticamente perfecta.
Canadá se va del Mundial que organizó como anfitrión con la frente alta por haber llegado más lejos que nunca en su historia, pero con la amarga sensación de haber desperdiciado el mejor partido de su historia frente a un rival que no perdonó una sola ocasión.
Marruecos, en cambio, avanza a cuartos de final con el alma de un equipo que ya no se sorprende a sí mismo cuando gana: lo hace con la naturalidad de quien ya sabe que pertenece a la élite del fútbol mundial.
El ganador del partido de octavos de final entre Marruecos y Canadá será rival del vencedor del juego entre Francia y Paraguay. Los Leones del Atlas ya esperan.
¡JUGADA PREPARADA Y GOL MARROQUÍ!
A los cinco minutos del segundo tiempo, Ounahi puso el 1 a 0 para Marruecos ante Canadá en los octavos de final de la Copa Mundial de la FIFA™ pic.twitter.com/CcmYPxlJy8
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LLEGÓ EL SEGUNDO PARA MARRUECOS
Azzedine Ounahi llegó a su doblete y selló el 2 a 0 para Marruecos ante Canadá en los octavos de final de la Copa Mundial de la FIFA™ pic.twitter.com/T3WKmn15o7
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GOLEA Y SE CLASIFICA MARRUECOS
Otra vez salió al contraataque el equipo africano y ahora, de la mano de Rahimi, puso el 3-0 ante Canadá.#MundialEnDSPORTS #FIFAWorldCup pic.twitter.com/MzYWgJCkqN
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MEJORES MOMENTOS ENTRE EL SELECCIONADO DE MARRUECO Y CANADÁ

