El SoFi Stadium de Los Ángeles — la joya arquitectónica de Inglewood, California, con capacidad para más de 70.000 espectadores — fue este viernes 10 de julio el escenario de uno de los partidos más dramáticos y emocionalmente intensos de todo el Mundial 2026. España avanzó a semifinales del Mundial con una victoria dramática de 2-1 sobre Bélgica, con Fabián Ruiz poniendo por delante a La Roja en el minuto 30, De Ketelaere empatando para los belgas en el 41 y Mikel Merino asestando el golpe definitivo en el minuto 88. Había mucho más en juego que un boleto a semifinales: España buscaba su segunda aparición histórica en las últimas cuatro del torneo desde el título de Sudáfrica 2010, y Bélgica quería cerrar una herida de cuarenta años sin llegar a una final de Copa del Mundo. El partido lo tuvo todo: un gol en el primer tiempo, la expulsión emocional de Courtois por lesión mientras lloraba ante sus compañeros, la irrupción de un suplente que ya lleva dos goles decisivos en este torneo, y cinco minutos finales de una tensión casi insoportable. Al final, Merino volvió a aparecer. Y España vuelve a ser semifinalista de un Mundial por primera vez desde 2010.
España llegó a estos cuartos de final siendo la mejor defensa del torneo. España llegó a los cuartos de final del Mundial 2026 con la distinción de ser la mejor defensa del torneo gracias a los cinco partidos consecutivos sin recibir gol. La selección de Luis de la Fuente venía de eliminar a Austria y a Portugal, en el caso de este último, con otro gol agónico de Merino en los octavos. El sistema que Deschamps empleó en Qatar 2022 y que De la Fuente ha perfeccionado en este torneo combina la posesión de Rodri y Pedri, la creatividad de Dani Olmo y el desequilibrio de Lamine Yamal, haciendo de La Roja el equipo más completo del torneo. Tras el partido, España confirmó lo que muchos ya intuían: es el rival más sólido de Francia en la semifinal del 14 de julio.
La Roja dominó la posesión desde el primer silbato en Los Ángeles, y tras mucho trabajo de paciencia tomó una merecida ventaja cuando Fabián Ruiz disparó desde corta distancia después de que Thibaut Courtois no pudiera despejar con seguridad un disparo de Dani Olmo. El partido de España fue un ejercicio de dominio territorial y control del tempo, con momentos de brillantez individual y otros de desesperación colectiva que pusieron a prueba la fortaleza mental del equipo.
El pase increíblemente medido de Yamal liberó a Porro para el primer gol de España, y el extremo barcelonista probó a Courtois en varias ocasiones. Sin embargo, es probable que Yamal se haya marchado decepcionado, ya que todavía espera su segundo gol mundialista y su primera asistencia oficial en el torneo.
El mayor problema de España en este partido fue el mismo de siempre cuando el marcador se complica: la pérdida de claridad en el último tercio del campo. Dani Olmo frustró con su pase final y sus remates flojos en la segunda mitad. Y la decisión de De la Fuente de no introducir a Merino antes generó la pregunta obvia: si el plan siempre era traerlo desde el banquillo, ¿por qué esperar al minuto 82?
El peligro de Bélgica no estaba necesariamente en el once inicial de los Diablos Rojos, sino en el futbolista que esperaba su oportunidad desde el banquillo: Romelu Lukaku. Los belgas llegaban a Los Ángeles con la moral de haber aplastado a Estados Unidos 4-1 en octavos con un Charles De Ketelaere imperial, pero sin Amadou Onana —lesionado en aquella noche de Seattle— y con la preocupación de cómo responder al dominio de balón que España impondría desde el primer minuto. Bélgica alineó con Courtois; Castagne, Ngoy, Mechele, De Cuyper; Raskin, De Bruyne, Tielemans; Doku, De Ketelaere y Trossard. El técnico Rudi García apostó por su mejor once desde el inicio, consciente de que ante España los errores se pagan inmediatamente.
Bélgica fue, durante un tramo largo del partido, el mejor equipo sobre el campo. Los Diablos Rojos se crecieron cuanto más avanzó el partido, pero España nunca dejó de presionar hacia adelante en busca del gol. De Bruyne encontró espacios donde nadie los veía, Doku generó peligro por la banda izquierda con su habitual velocidad e imprevisibilidad, y De Ketelaere volvió a aparecer en el momento más importante.
Bélgica se convirtió en el primer equipo en marcar un gol a España en este Mundial cuando De Ketelaere cabeceó de manera brillante un pase extraordinario de Timothy Castagne al área pequeña. Ese gol fue el mejor momento de la actuación belga: una jugada colectiva perfecta, ejecutada con velocidad y precisión, que quitó la serga a una España que ya se creía con el partido controlado.
La lesión de Courtois fue el punto de inflexión definitivo. No porque Lammens fuera un mal portero — el suplente del Manchester United respondió bien en varias intervenciones — sino por el error que le costó el 2-1 y por el golpe anímico que supuso perder al mejor arquero del mundo cuando el partido estaba vivo.
El historial entre España y Bélgica en Copas del Mundo había sido escaso y favorable a La Roja, con los antecedentes de 1982 — cuando Bélgica quedó segunda de grupo y España primera — y la racha de más de 40 años sin que los belgas llegaran a una final mundialista. Este partido era la última oportunidad de esta generación de Diablos Rojos de escribir esa página.
El dato que convierte a Mikel Merino en el gran personaje de este Mundial no es solo estadístico — es narrativo. Merino ya había marcado un gol en el tiempo de descuento en la ronda anterior contra Portugal. Dos partidos consecutivos de eliminatorias mundialistas, dos goles desde el banquillo en los minutos finales. Es una estadística que en la historia de los Mundiales muy pocos jugadores pueden igualar, y ninguno de ellos ha sido suplente en ambas ocasiones.
Y hay una imagen del partido que circuló por todo el mundo antes de que Merino marcara el 2-1: Courtois se retiró del campo llorando y recibiendo ánimos de sus compañeros tras sufrir una lesión que lo obligó a dejar el partido. Uno de los mejores porteros de la historia, con la camiseta de la selección belga, abandonando el campo en cuartos de un Mundial entre lágrimas. Fue el momento más humano y más doloroso de la noche, y el que selló, simbólicamente, el destino del encuentro.
Minuto 30 — Fabián Ruiz rompe la racha: Courtois no logró despejar con seguridad un disparo de Dani Olmo, y Fabián Ruiz disparó desde corta distancia para anotar. Era el primer gol que encajaba España en todo el Mundial. La Roja lo celebró como un alivio y como una afirmación al mismo tiempo.
¡ESPAÑA SE PONE EN VENTAJA Y SUEÑA CON LAS SEMIS!
Llegó el gol de Fabián Ruiz gracias una buena jugada colectiva y al rebote de Courtois para ponerse 1-0 ante Bélgica. pic.twitter.com/arWxpeMSxE
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Minuto 41 — El gol de De Ketelaere rompe el invicto español: Bélgica se convirtió en el primer equipo en marcar un gol a España en este Mundial cuando De Ketelaere cabeceó un pase extraordinario de Castagne al área pequeña. El portero Unai Simón no pudo hacer nada. Bélgica había roto la mejor racha defensiva del torneo a falta de cuatro minutos para el descanso.
¡SORPRESIVO EMPATE DE BÉLGICA Y SE ARMA EL PARTIDO!
Los Diablos Rojos abrieron la cancha y, gracias al centro de Castagne, Ketelaere puso de cabeza el 1-1 ante España. pic.twitter.com/1wcdnspkyR
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Minuto 65 — La lesión y las lágrimas de Courtois: Se tiró al suelo Courtois y reclamó las asistencias médicas. Saltaron las alarmas en Bélgica, que podía perder a uno de sus pilares. Hay cambio en Bélgica: se retira del campo Courtois, que se retira llorando y recibiendo ánimos de sus compañeros. Entra en su lugar Senne Lammens, el portero del Manchester United. Fue el instante más emotivo y más decisivo del partido.
Minuto 82 — Entra Merino: Salió Dani Olmo, en España, e ingresó Mikel Merino. La misma apuesta que había funcionado ante Portugal. El estadio supo lo que iba a ocurrir antes de que ocurriera.
Minuto 87-88 — El rechace de Lammens y el golpe de Merino: Un remate de lejos de Cubarsí, que frenó Lammens, pero no es Courtois: dejó un rechace y en el área estaba Mikel Merino, que metió el gol. Lammens dejó un rechace corto dentro del área y Merino apareció para empujar el balón al fondo de la red, firmando otro gol decisivo después del que marcó frente a Portugal en los octavos de final.
¡¡OTRA VICTORIA AGÓNICA DE ESPAÑA!!
Desafortunado rebote del arquero Senne Lammens -Courtois salió lesionado- para que Mikel Merino la mande a guardar y ponga el 2-1 sobre el final del partido. pic.twitter.com/QNgRWjjh0u
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Minutos 88-90+7 — La resistencia española: Ha salido Unai a robar el balón sin éxito y Laporte ha tenido que intervenir en el último momento para que no llegue el balón a Lukaku y remate a placer sin portero. Bélgica buscó una última reacción, pero España resistió la presión y selló su pase a las semifinales.
SUPERIOR PLAYER OF THE MATCH — MIKEL MERINO
España avanzó a semifinales del Mundial con una victoria dramática de 2-1 sobre Bélgica, con Mikel Merino asestando el golpe definitivo en el minuto 88. Merino obtuvo una calificación de 8.5/10, la más alta de todos los jugadores en el campo.
Hay jugadores que hacen historia con regularidad. Y luego está Mikel Merino, que hace historia con escasez — y precisamente por eso sus goles pesan el doble. El centrocampista del Arsenal entró al campo en el minuto 82 de un partido que se encaminaba al tiempo extra. Tenía ocho minutos. Los necesitó seis.
Merino firmó otro gol decisivo, tras el que marcó frente a Portugal en los octavos de final. Dos partidos de eliminatorias mundialistas, dos goles desde el banquillo en los minutos finales. Es una estadística que, en la historia de los Mundiales, casi nadie puede igualar. Y lo que hace a Merino todavía más especial en este torneo es que no necesita dominar el partido para decidirlo — le basta con estar en el lugar correcto en el momento exacto.
Su gol ante Bélgica no fue un golazo de técnica depurada ni un remate imposible: fue un empuje de instinto dentro del área, aprovechando el rechace que Lammens no pudo controlar. Pero en el fútbol, a veces el gol más importante de un torneo no es el más bonito — es el que te manda a una semifinal de Copa del Mundo. Y Mikel Merino ya lleva dos de esos en quince días. La FIFA no tuvo ninguna duda al elegirlo.
Este fue el partido más exigente de España en todo el Mundial 2026 y, también, el que mejor ha revelado tanto sus virtudes como sus limitaciones. La Roja demostró una vez más que tiene el mejor mediocampo del torneo y una solidez defensiva sin parangón, pero también que cuando el partido se complica depende demasiado de la magia individual de un suplente.
Luis de la Fuente tomó decisiones importantes, comenzando con Fabián Ruiz por delante de Pedri, que se pagó con el gol del 1-0. También fue correcta la decisión de introducir a Merino — aunque para muchos debería haber llegado antes. El técnico español ganó otro partido desde el banquillo, y eso dice mucho sobre la profundidad de su plantilla — pero también plantea una pregunta incómoda: ¿cuántas veces más puede España depender de los últimos cinco minutos para resolver partidos?
Bélgica merece el reconocimiento que el resultado no le permite tener. Fue la primera selección en marcar a España en este Mundial. Jugó con inteligencia, De Bruyne estuvo brillante, De Ketelaere firmó otro gran partido y Lukaku amenazó en los minutos finales con esa energía de veterano que no conoce el cansancio. La lesión de Courtois fue definitiva — no solo porque Lammens cometió el error del rechace, sino porque quitó a Bélgica su mayor garantía mental bajo los tres palos en los momentos de máxima presión.

