ARGENTINA vs. EGIPTO — Octavos de Final, Copa Mundial de la FIFA 2026

El Mercedes-Benz Stadium de Atlanta fue este martes 7 de julio el escenario de uno de los partidos más delirantes, emotivos y polémicos de todo el Mundial 2026. Argentina llegó al estadio que ya conocía de la fase de grupos y se encontró con su peor pesadilla: un 0-2 abajo al minuto 67, Messi con el antirrécord de cuatro penales fallados en Copas del Mundo y el fantasma de la eliminación planeando sobre la Albiceleste. Lo que vino después ya pertenece a la mitología mundialista. En solo once minutos de fútbol puro, corazón y épica, Argentina remontó el partido con un gol de Romero en el 79, el tanto número 21 de Messi en Copas del Mundo en el 83 y un cabezazo de Enzo Fernández en el 90+2 que hizo llorar de alivio a un país entero. El campeón del mundo avanza a cuartos de final, pero caminando sobre el alambre.

 

El único antecedente entre Argentina y Egipto en toda la historia era un amistoso disputado en 2008, que la Albiceleste ganó por 2-0. Dieciocho años después, la primera vez que ambas selecciones se medían en una Copa del Mundo estuvo a punto de acabar con uno de los escándalos futbolísticos del siglo.

Messi extendió su propio récord de penales fallados en la historia de los Mundiales, llegando a cuatro. El primero lo falló ante Islandia en Rusia 2018; el segundo, ante Francia en la final de Qatar 2022; el tercero, ante Países Bajos en cuartos de ese mismo torneo; y el cuarto, en este partido ante Egipto. Ningún jugador en la historia del torneo ha fallado tantos penales como él — aunque tampoco ninguno ha marcado tantos goles en total.

Hay además un nombre que carga con el peso de la historia de su propio país. El delantero egipcio apodado «Zico» — en honor al brasileño considerado uno de los mejores de la historia — anotó un gol espectacular que fue anulado por el árbitro por una falta previa en el inicio de la jugada. Y luego marcó el 0-2 oficial que puso a Argentina al borde del abismo. Un jugador llamado como el ídolo de Brasil decidió casi la eliminación de Argentina. La narrativa mundialista, a veces, escribe sola.

 

Imagen

 

Imagen

 

Imagen

 

Imagen

 

Imagen

 

 

 

La selección albiceleste remontó un 0-2 y avanzó a cuartos de final con un agónico 3-2. Pero el análisis honesto de lo que fue Argentina durante más de 70 minutos obliga a ser contundente: fue el peor partido del campeón del mundo en este torneo. 

Messi falló un penalti mal lanzado. Argentina ha tenido 60% de posesión, pero se ha encontrado con un equipo compacto y un arquero magistral. La defensa fue un desastre: Lisandro Martínez dejó libre a Ibrahim en el primer gol y falló en la cobertura del segundo. Rodrigo De Paul fue prácticamente invisible durante toda la primera hora. Y Julián Álvarez, quien abandonó el campo lesionado en los minutos finales, no estuvo a la altura de las circunstancias.

Lo que salvó a Argentina no fue el sistema ni la táctica — fue Messi y el banco. El capitán de 39 años dio la asistencia para el gol de Romero antes de clavar la pelota más allá de Shobeir para empatar. Alteró el estado de ánimo del partido por completo. Lautaro Martínez, ingresado como suplente, dio la asistencia decisiva para el 3-2. Nicolás González, otro cambio, elevó el nivel técnico y aportó la velocidad que el equipo titular no había encontrado en todo el partido. Scaloni ganó el partido con el banco, no con el once inicial.

 

 

Imagen

 

Imagen

 

 

 

Los Faraones no merecieron perder. Esa es la verdad más incómoda de esta noche en Atlanta, y hay que decirla sin miedo. Egipto ejecutó uno de los planes de juego más inteligentes del torneo: compacto en defensa, peligroso al contragolpe y con un arquero, Mostafa Shobeir, que alcanzó en este partido la dimensión de héroe mundialista.

Con una propuesta ofensiva, los faraones comenzaron dando la sorpresa al irse al frente en el marcador apenas a los 15 minutos de partido a través de una pelota a balón parado en donde Attia mandó el centro para Yasser Ibrahim, quien de cabeza dentro del área se anticipó a la marca y mandó al fondo. En el segundo tiempo, el gol de Zico fue anulado por una falta en el inicio de la acción — una decisión arbitral que encendió la polémica y que los egipcios consideraron injusta. Y cuando el reloj marcaba el 67, con el 0-2 en el marcador, Egipto rozó la mayor sorpresa del Mundial. La eliminación llegó por un centímetro de diferencia en un cabezazo y por la imposibilidad de Shobeir de hacer lo imposible en el 90+2.

El gol con el que los egipcios casi ganaron — el del segundo tanto de Zico — también llegó con controversia, ya que Lisandro Martínez aparecía en las imágenes realizando una falta sobre Mohamed Salah en el inicio de la jugada que el árbitro no pitó. No hubo clemencia. Fue una escapada escandalosa de un equipo que funciona con pura emoción.

 

Imagen

 

Imagen

 

Imagen

 

 

 

 

MOMENTOS IMPORTANTES DEL PARTIDO

 

Minuto 15 — El primer puñetazo de Ibrahim: Attia mandó el centro y Yasser Ibrahim de cabeza dentro del área se anticipó a la marca y mandó al fondo. Lisandro Martínez, que ya había tenido problemas de posicionamiento, dejó libre al defensor egipcio en la acción que abrió el marcador. Mala lectura, mal resultado.

 

 

Imagen

 

Imagen

 

Imagen

 

Imagen

 

Imagen

 

Imagen

 

Imagen

 

 

Minuto 21 — Shobeir hipnotiza a Messi: Shobeir hipnotiza a Messi en el penalti, detiene a Mac Allister y, sobre todo, a Álvarez con una parada increíble. Messi disparó cruzado de zurda a media altura y el arquero adivinó la dirección. Cuarto penal fallado en la historia de los Mundiales. El estadio de Atlanta contuvo la respiración.

 

 

 

Imagen

 

Imagen

 

Imagen

 

Imagen

 

Imagen

 

Minuto 67 — El segundo gol de Zico y el abismo: Egipto ejecutó un contraataque desde su propio campo, Zico —que ya había visto anulado un gol por falta previa— aprovechó la mala salida de la defensa albiceleste y definió para el 0-2. Argentina estaba al borde de la eliminación más inesperada de su historia reciente.

 

 

 

 

Imagen

 

Imagen

 

Imagen

 

Imagen

 

 

Imagen

 

Minuto 79 — Romero enciende el motor de la remontada: Messi, que había pasado un partido gris, tomó el balón y encontró a Cristian Romero con un pase milimétrico. El defensor del Tottenham cabeceó con potencia para reducir distancias. Descontó con un gol de Cristian «Cuti» Romero. El estadio empezó a creer.

 

 

 

 

 

 

Minuto 83 — El gol número 21 de Messi: Con el corazón a mil, Messi lanzó el balón más allá de Mostafa Shobeir para empatar. Alteró el estado de ánimo del partido por completo. Veintiún goles en Copas del Mundo. El hombre que había fallado el penal rescataba a Argentina cuando nadie lo esperaba. El Estadio de Atlanta estalló.

 

 

 

Imagen

 

Imagen

 

Imagen

 

Imagen

 

Imagen

 

Imagen

 

 

Minuto 90+2 — Enzo Fernández y el golpe final: Lautaro Martínez envió un centro perfecto para Enzo Fernández, que cabeceó el balón más allá de Mostafa Ahmed Shobeir y le dio a Argentina la victoria 3-2. Había entrado como suplente, casi no había tenido participación en el partido hasta ese instante — y apareció en el momento exacto para convertir un cabezazo en el gol más importante de su carrera.

 

 

Imagen

 

Imagen

 

Imagen

 

Imagen

 

Imagen

 

Imagen

 

 

 

Enzo Fernández obtuvo una calificación de 8.2. No creó una sola ocasión ni realizó un solo disparo antes de aparecer con lo que sin duda se convertirá en un gol icónico en la historia de Argentina. Sports Illustrated

Eso es exactamente lo que hace que este premio sea tan fascinante y tan justo al mismo tiempo. Enzo Fernández no fue el mejor jugador del partido durante 89 minutos. Durante buena parte del encuentro fue casi invisible, uno más en un mediocampo argentino que tardó demasiado en despertar. Pero en el segundo más importante de toda la noche, cuando Lautaro Martínez envió el centro desde la derecha, Enzo apareció en el segundo palo con la determinación de quien lleva toda la carrera esperando ese momento.

Enzo Fernández aplastó los sueños de Egipto desde el centro de Lautaro Martínez. Un cabezazo al segundo palo que entró en el 90+2, cuando las esperanzas egipcias ya olían a cuartos de final. Su gol no fue bonito — fue necesario. Y en un Mundial, a veces lo necesario es lo más valioso de todo.

El centrocampista del Chelsea llegó a este torneo buscando reivindicarse tras una temporada irregular en su club. Este cabezazo en Atlanta vale más que cualquier partido de Premier League. Es el tipo de gol que define carreras y que los aficionados argentinos van a recordar durante décadas — el de un chico nacido en San Martín, provincia de Buenos Aires, que metió la cabeza cuando Argentina más lo necesitaba. La FIFA lo eligió como el mejor player of the match. Justa elección para el hombre que, sin haber tenido prácticamente participación en el partido, decidió todo en el último instante.

 

 

Imagen

 

 

 

 

Este fue el partido más vergonzoso de Argentina en todo el torneo y, al mismo tiempo, el más emocionante. La combinación dice mucho sobre una selección que se ha acostumbrado a vivir en el límite y que parece necesitar tocar fondo para recordar que puede elevarse.

La defensa fue un problema mayúsculo. Lisandro Martínez tuvo una de las peores actuaciones de su carrera internacional, con responsabilidad directa en ambos goles y una falta sobre Salah en la acción previa al segundo gol de Zico que el árbitro dejó pasar. El sistema propuesto por Scaloni fue demasiado estático durante más de una hora, y el entrenador tardó en mover el banco cuando el partido ya lo pedía a gritos desde el minuto 60.

La polémica también tiene su lugar en esta crónica. Egipto quería que el 3-2 fuera revisado por el VAR por una supuesta falta de Lisandro Martínez sobre Salah segundos antes del gol. Las imágenes generaron debate, pero el árbitro mantuvo el resultado. Es el tipo de decisión que divide la cancha en dos y que seguirá discutiéndose durante semanas.

Lo que no admite discusión es el talento de Messi para aparecer cuando el guion lo necesita. A los 39 años, con cuatro penales fallados en mundiales en su haber, el capitán argentino respondió con gol y asistencia cuando la eliminación ya se sentía en el aire. Eso es lo que lo hace diferente. Y lo que hace diferente a esta Argentina — para bien y para mal — es que nunca está derrotada hasta que el árbitro pita el final.

 

 

Imagen

 

Imagen

 

Imagen

 

Imagen

 

Imagen

 

Imagen

 

Imagen

 

Imagen

 

Imagen

 

 

Imagen

 

Imagen

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *